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domingo, 11 de octubre de 2009

Pregunto tanto de ti

(Antes de empezar a leer, deja reproduciendo el video en la parte final)
Hoy me cuelgo de las manecillas del reloj que conduce a mi pasado y le pregunto tanto de ti.




Hoy cabalgo entre los números tatuados dentro de éste cristal que le pone ritmo a la vida y como cual cronómetro, cuentan mi existir de 1 en 1 hasta llegar a 60, vuelven a empezar, y les pregunto tanto de ti.

Hoy le pido a las horas que no se vayan, que no transcurran, que no se lancen al vacío.

No habrá lugar donde yo no pueda encontrarte. Sé que existirá otro momento como éste.

Hoy le digo a los granos de arena que se suicidan dentro del vitral de nuestra historia inconclusa que por favor me dejen preguntarles tanto de ti.

¿Cómo conseguir que el reloj gire hacia atrás? ¿Cómo responderte las dudas? ¿Cómo aclarar los sentimientos? Si es que el reloj puede responderme, le preguntaré tanto de ti.

Hoy le pido a la vida y al amor que sean Justos. Hoy le suplico de rodillas a la Justicia que por primera vez sea neutra y honesta, y así haga que cada corazón que late al ritmo de la melodía de tu voz, de mi voz, de la voz del amor, que por favor tenga misericordia de aquellos que lo Aman.

Hoy invento infinitos, fabrico mundos, construyo galaxias para detener a aquella estrella fugaz que decide que su existencia ha llegado al fin, y decide sepultarse dentro de aquel libro de páginas rasgadas, de olor pergamino, de color sepia. Aquella estrella fugaz que es un cuento de hadas que jamás comenzó. Un relato de princesas y príncipes azules. Un relato de caballos blancos y dragones gigantes.

Hoy intento escribir tu nombre y el mío dentro de la luna para que cada noche, cuando éste llena, recuerdes que aunque no siempre logres verla de esa manera, el Amor permanecerá.

Cuando éste en luz menguante, descifrarás aquellas palabras cortadas. Cuando esté en luz creciente, inventarás frases para tatuarlas algún día. Pero cuando no haya luna, sabrás que estoy junto a ti susurrándote al oído aquello que un día tatué para que lo leyeras desde tu ventana.

Hoy le pido al reloj que me devuelva el tiempo que perdí, para así preguntarle tanto de ti.

No huyas, no corras, no apresures tu paso. De igual manera he de alcanzarte, pues no te dejaré ir.
No intentes escabullirte, no intentes colarte, no intentes si quiera ocultarte. Te encontraré donde quieras que estés.

Hoy converso en baja voz con mi conciencia y me ha gritado en silencio que tenga prudencia.

Hoy el ruido de la nada me pregunta tanto de ti, y yo como Efecto Dominó le realizo la misma pregunta al reloj del que estoy suspendida en el aire desde aquel momento donde el tiempo se nos acabó, sin lograr escribir si quiera "Erase una vez..."

Hoy pierdo la cobardía en sueños. Hoy dentro de mis anhelos lucho contra dragones, contra monstruos, contra fantasmas, contra figuras malignas.

Hoy dentro de mi realidad te veo sonreír. Hoy dentro de mi vida real escucho tu risa y sonrió, siento el calor de tu abrazo, siento el frío de un adiós.

Hoy dentro de mi pensamiento se formulan preguntas acerca de lo que jamás ocurrió, de lo que ocurre y de lo que algún día ocurrirá.




Hoy dentro de éste artefacto incapaz de dar un brazo a torcer,
dentro de éste mecanismo preparado para jamás mirar hacia el pasado,
dentro de éstos engranajes que le restan minutos a la vida y jamás le agregarán,
dentro de una maquina del tiempo que no puede volver..
Me Pregunto tanto de ti.




miércoles, 30 de septiembre de 2009

Que bendicion

Las miradas se entrecruzan y van formando lazos entre aquellas pupilas que arden como hoguera silente, mientras que mi corazón va descansando dentro de aquel camposanto en mitad del caserío.

Anteriormente no había detallado la lumbre de tus ojos destallarse, sino hasta que encontraste aquella mirada volcánica derramándose en ti.
¡Qué infortunio que no fuese la mía!



Posiblemente me cuelgue al ras de tu vida desde los extremos que separan el norte del sur en tu corazón. ¡Mira qué bendición! Se aman, y no hay razón.

Desde luego, observar la avalancha de tu ser diseminarse dentro de las entrañas de otro viviente no es nada satisfactorio al corazón, pero
¡Mira que bendición! Se aman, y no hay razón.

Tal vez he sido tan egoísta. Quizá debería ser más altruista.

No quiero sobresalir como filántropa. Es tan basto y tosco pensar en que Amar lo que no me corresponde mientras que más te clavas dentro de mi suspiros, es tan contradictorio como llevar a un niño a la heladería a "ver" como las personas disgustan su helado, y él sin uno de ellos.

Es probable que en un momento de sensatez me sincere contigo y conmigo misma dejando caer un par de lágrimas más mientras mis ojos llorosos te gritan en silencio "Amaré lo que amas". Obvio y notorio. Aprenderé a Querer aquello que hace días aborrecía de fiel realidad; pero,
¡Mira qué bendición! Se aman, y no hay razón.

De seguro esto debe ser una lección. Por supuesto, también le duele al corazón.

"Amar lo que no te corresponde". Una frase con tanto sentido y tan absurda a la vez. ¿Cómo explicarle a los sentimientos que no es para mí?

¡Qué suaves tus maneras! ¡Qué sutiles tus palabras! ¡Qué frescas tus risas!... Cuando estás allí, de la mano a quién hace estremecer tu alma.

"Para el que ama, nada es demasiado". Todo es demasiado corto, nada es demasiado largo. Todo es demasiado básico, nada es demasiado profundo.

Todo huele a ti, nada te trae a mi.

Mientras que la resignación se adentra en lo más profundo de mis pesares sin su pésame, va creando en mí la sumisión absoluta a las palabras ya dichas y los hechos manifiestos que sin duda alguna llegamos ambos a la conclusión: ¡Mira que bendición! Se Aman, y no hay razón.

Envidia. Sentimiento de tirria, rabia, disgusto por el bien ajeno.

¡Qué envidia tan abominable!

Tiene todo lo que siempre soñé. Tiene todo aquello que siempre quise para mi. Tiene todo aquello que un día dije que sería mío. Y no está, y no estás.

Ingratitud. Falta de reconocimiento de los favores recibidos.

¡Qué ingrata me he convertido! Solo me ha hecho un favor más. Te quiere como mereces, le quieren como lo merece.

Tal vez, Quizá, deba dejar de pensar en mí únicamente y prometerte a ti y a mi misma que no rezumaré lamentos por las orillas de mis ojos.

Indudablemente sé que es difícil de creer, mucho más de aceptar, pero jamás lograrás tener similitud si quiera con lo complicado y complejo que es tener expresar entre sollozos y lamentos sinceros: "Amo tu dicha y bienestar, aunque venga sujetada de su mano". ¡
Mira que bendición! Se Aman, y no hay razón.

Esta vez coloco un "punto y coma" en nuestra historia sin saber que escribirás tu después.

Las miradas se entrecruzan y van formando lazos entre aquellas pupilas que arden como hoguera silente, mientras que mi corazón va descansando dentro de aquel camposanto en mitad del caserío.




¡Tu, Mi Bendición! Te Amo, y no hay razón.





sábado, 19 de septiembre de 2009

Un mensaje para Ti

Si en una noche de locura te arrancara con un beso la cordura, y mis manos en tu espalda y las tuyas en mi cintura fuésemos una sola figura, te dibujaría en la luna un amor puro como el nuestro, sin igual en todo el universo y te recitaría al oído éste verso, mientras mis labios se funden a los tuyos, y como cual mariposa que deja para siempre su capullo, abandonaría para siempre mi ser, para perderme en tu piel cada anochecer.


Si en una noche de placer te besara hasta el amanecer, me derramaría por el borde de tu piel y por las esquinas de tu vida hasta ahogarme en el suspiro aquel, dónde atrapados sin salida me ofrezcas como éste otro atardecer. Ese donde escribimos sobre aquel papel que las estrellas te regalaría y que tu en voz baja me susurrarías detenernos en ese momento, donde el amor se hace eterno y se juntan nuestros cuerpos, y así te ofrecería de por vida mi querer y una caricia enamorada cada anochecer.


Y si en la distancia todavía me provocas arrancarte otro beso de tu boca, y contra los fantasmas de tu ausencia estoy dispuesta a luchar, te podría para siempre amar y así dejarnos navegar por éste mar que conduce hacia ti, con espuma y burbujas de aroma frenesí. Me hundiría para siempre en tu mirada, aquella donde enamorada en el susurro de tu voz, despacio te conviertes en un Dios al que día tras día empiezo a adorar. Si la vida acaso me concediera algún día lograrte enamorar, te besaría minuto a minuto y jamás te dejaría escapar.



Y si el viento cada tarde me trajera una caricia de tus manos, no me importaría no verte por días, meses o quizás años; con solo saber que por tu memoria se pasea nuestra historia escrita en un libro sin principio ni final, sabría que tal vez en otra vida tu por siempre me llegarías a amar.




Esta vez no tengo mucho que decir, Empiezo a carecer de mucha inspiración, solo necesitaba escribirte para que supieras que no me he olvidado de ti..

lunes, 24 de agosto de 2009

No tiene que ver con el Amor

No tiene que ver con el Amor. No tiene que ver con el Amor todo aquello que por ti entregué, por ti pasé, por ti me esforcé y a fin de cuentas, con nada me quedé.

No tiene que ver con el Amor la cantidad de lágrimas de impotencia que derramé un día, mientras que la sequía de mi cuarto desataba ésta agonía que se hacía vivir sin lo que un día tenía.



No tiene que ver con el Amor aquellos granos traviesos de arena que cayeron lentamente dentro de ese cristal, que asemeja que el tiempo no puede ser fatal. Ésos mismos granos de arena que decidieron lanzarse a la muerte, por el deseo de verte y jamás tenerte.

No tiene que ver con el Amor las preguntas sin respuestas formuladas en mi cabeza una y otra vez. Al derecho y al revés. No tiene que ver con sabiduría que de tu Destino seas el Artífice, o si es que del Reino eres el Pontífice. No tiene que ver con Paciencia si tu mirada en el tiempo estuvo detenida, o si es que un huracán retrasó tu venida. Quizás... Sólo adelantó tu partida.

No tiene que ver con el Amor las horas sentada de piernas cruzadas que en el piso te estuve esperando. No tiene que ver, pues no lo estás considerando. No tienen que ver los sentimientos que te escribí con mil flores. Tantas rosas, tantos Colores. No tiene que ver con el Amor todas las cartas y todas las poesías que escribí para ti; no tienen que ver pues jamás te las dí.

No tiene que ver con el Amor aquello que no logra mandar sobre el corazón. Aquello que no vive en contra de lo que dicta la razón. No tiene que ver con la Veracidad de las Palabras aquello que noche tras noche al oído me decías. Indudablemente, siempre te creía.

No tiene que ver con el Amor aquello que la luna muestra a simple luz. Aquellas estrellas que logro observar a través del tragaluz. No tiene que ver con biología las palabras que al Morir Jesús decía: "Dios mío, Perdónalos. No saben lo que hacen". Pues mientras unos mueren, otros nacen.

No tiene que ver con el Amor las distancias o la separación. No tienen que ver los kilómetros de desolación. No tiene que ver con la Geometría la algarabía de tu respiración pausada, entre caliente y fría, entre tranquila y agitada. No tiene que ver con gentileza, aquella caricia que te dí con tanta sutileza. Tiene que ver con el sentimiento que por dentro me quemaba. La vida sin quererlo se me incendiaba.

Tiene que ver con el Amor mis ojos de fuego ardiente incinerándose por ti. La vida entera dentro de una piedra de rubí. Tiene que ver con el Amor la avalancha de nieve hirviente que por mi piel resbalaba. Mientras tu agridulce cianuro por mis poros entraba y lentamente me asesinaba.

Tiene que ver con el Amor aquel óleo de tu sonrisa dibujado en las nubes. Aquellas escaleras hacia el cielo que construí para ti y que sin prisa subes. Tiene que ver con el Amor ese sentimiento maniaco e irreverente que en mi pecho late. Besos sabor vainilla, sabor chocolate.

Tiene que ver con el Amor aquel suspiro paralizado entre los labios de tu querer. A 1 segundo de ti, entre la mañana y el anochecer. Tu mirada que se clava como aguja y alfiler. Tiene que ver con el amor ese torbellino de sentimientos. Aquel blanco, rosa, azul en mis pensamientos.

Tiene que ver con el Amor el dolor y la aflicción; Pues juntos caminan los dos, sonriendo sin compasión. Tiene que ver con el Amor éstas líneas que no sabía que escribiría, tienen que ver pues sé que jamás te las diría.


Pero no tiene que ver con el Amor aquel abrazo que un día negaré. Aquel Te Amo que quizás yo callaré. Tiene que ver con el Amor que por siempre lo he de sentir. Tiene que ver, pues éste Amor no llegará a su fin.






viernes, 14 de agosto de 2009

Buscando un Satelite

(Antes de empezar a leer, deja reproduciendo el video en la parte final.)
Estoy buscando un satélite donde colgar las miradas complejas y los besos enredados en la infinitud de aquella caricia que jamás te dí.


Estoy buscando un astro donde enganchar esas palabras calladas y esos silencios hablados en alta voz que jamás llegaron a oírse.

Estoy buscando un lucero donde suspender el aliento de tu cariño y el olor de los poros de tu cuerpo que jamás llegué a inhalar.

Estoy buscando un satélite.

Prendo la búsqueda desenfrenada de la melodía de tu misterio, aquellas sonrisas que encubrían el secreto de tu voz. Esas lágrimas que algunas vez empaparon tu reserva.

Perdida en el espacio, navego despacio huyendo de mi. Busco una estrella que guíe las noches sin luna llena, y una rosa que recite mi vida en prosa. Sigo la huella de aquella botella que en el mar hallé, y un mensaje oculto encontré.

Estoy buscando tu aroma sutíl, suave como terciopelo. Sin dudarlo, mordí tu anzuelo. Estoy buscando un antídoto para tu veneno, veneno que es tu amor total y pleno. Para mi consuelo, me he levantado del suelo y ahora vuelo. Vuelo por los cielos. Paso uno, dos, tres, hasta que llego al noveno.

Con pocas palabras hoy narraré, todo aquello que siempre busqué. Espero poder encontrar ese satélite, oculto detrás de alguna élite.

Estoy buscando tu mirada entre la de cualquier caminante, sin embargo, mientras más busco ninguna es semejante.

Estoy buscando tu sonrisa viajera por la galaxia en cualquier dirección, escondida entre Casiopea y Escorpión, tus labios de fuego como dragón.

Estoy buscando un satélite de viento, tierra, agua y fuego, ó tal vez un océano de lava ardiente que sin prisa lo navego.

Siento la inmensidad del manto estelar cayendo minusionamente en mi colchón. Siento lo Utópico del destino que me clava sin previo aviso su doloroso aguijón. Siento la brisa congelada de la madrugada helando mi ser. No me preocupo, pues pronto va a amanecer.

Estoy Buscando un Satélite.




Inicio la persecución a todas las estrellas del espacio sideral. Armo una nave espacial con el cartón de una caja de cereal. Espero poder encontrar el satélite que tanto he querido encontrar, para así poder colgar, tal vez enganchar los sueños que jamás llegaré a contar.





domingo, 2 de agosto de 2009

Cuando se Trata

(Antes de Empezar a leer, por favor, deja reproduciendo el video en la parte final).

Los granos de arena se cuelan entre las sabanas blancas de mi existencia donde descansa mi vida y tu vida, mi amor y tu amor.

Las olas del mar rompen contra el silencio interminable entre dos corazones que dejan de latir, dejan de sentir, dejan de vivir.

El sol se esconde detrás de la sonrisa marcada en tu rostro y el mío. Esa sonrisa infinita color Cielo, color Paz, color Alegría. Esa misma sonrisa que me lleva a las nubes y me hacen sentir que sigo viva, aunque ya no lo esté.

La luna apostó a ganar, y perdió contra la luz que irradia tu mirada. Las estrellas se opacaron cuando tus ojos se cerraron. Ya no había luz a mi alrededor.

Abro los ojos y siento que mi corazón sigue latiendo. El tuyo sigue la melodía de los grillos al anochecer. -¿Será ésto el Paraíso?- Pregunta que se repite como disco de vinilo una y otra vez entre los recónditos espacios de mi memoria, mientras que las luces de neón de la ciudad a lo lejos, del otro lado de la isla, me indican que por fin tendré éste segundo de Paz.

Aire puro con fragancia a Coco. Esa esencia que brotan tus poros, y que puedo percibir a metros de distancia, cuando estoy recostada en la ventana comparando tu tranquilidad con el sosiego del mar a las 9 p.m.

Qué rápido se va el día cuando de mirarte se trata.

Le pregunto a las Olas si es posible vivir aquí para siempre, y con un quebrar contra el muelle me responden que mi vida siempre estuvo aquí, "-Gracias por Venir a Buscarte-" Me gritan aquellos granos inquietos de arena que se infiltran por el piso de madera de ésta cabaña al orilla de la playa.

La luna comienza a perder terreno, y el Sol ha ganado otra vez el partido de hoy. Mientras que yo sigo aquí en la ventana observando, detallando, contemplando y estudiando cada centímetro de mi mano junto a la tuya. ¡Qué hermosa realidad!

Respiro profundo y entre el olor a agua salada, arena y coco, se escabulle ese olor a pergamino que me envuelve los sentidos. Tomo el viejo libro con algunas páginas rasgadas que reposa sobre buró. Soplo el poco polvo que hay en su portada y decido leer su página a la mitad. "-Mi Alma, sin embargo, estaba tranquila y mi corazón estaba en Paz. Le apreté la mano y el me Abrazó-".

Vuelvo la mirada hacia la ventana y las gaviotas allá afuera me dicen que comienza un nuevo día. Me levanto de el buró junto al ventanal y me dirijo hasta donde tu cuerpo reposa en silencio, solo puedo escuchar el ruido de tu respiración. Me recuesto y coloco mi cabeza en tu pecho y te abrazo a mi como cual niño pequeño con su juguete favorito.

Qué rápido se va la noche cuando de mirarte se trata.

Comienzas a despertarte, y con un suave beso en la mejilla te deseo los Buenos Días. Entrecruzo los dedos de tus manos con los mios, y me abrazas. Me ves y sonríes y pareciera que el universo conspirara para que todo fuese tan perfecto, mientras que los planetas se alinean y tu con un susurro me devuelves la vida.

Con tu abrazo siento que el cielo y el mar se han unido, ahora son solo uno. Como tu y como yo. Somos uno.

Te levantas y caminas a la ventana, abres las cortinas que dejé entreabiertas para que la brisa de la playa nos arropara en la madrugada. El sol se clava en tus pupilas y volteas hacia la cama. Allí estoy yo. Estiras tu mano y me indicas que camine hacia ti, y en fracciones de segundos estoy allí.

Qué sutiles son los acordes del oleaje cuando de abrazarte se trata.



Podría quedarme para siempre detenida es éste paraíso que son tus brazos, tus manos, tus labios, tus ojos. El Infinito dentro de ti.



miércoles, 22 de julio de 2009

Tenia...

Eran las 4:33 a.m. Tenía tiempo sin tiempo. Tenía días sin días.


Abro los ojos y siento que estás tan cerca. Tan cerca que no puedo si quiera rozarte con la mirada.

Observo por una eternidad el techo de esas 4 paredes donde mi cuerpo descansa y viaja cada noche al infinito y por tantas galaxias diferentes. Tenía relojes sin minutos, minutos sin segundos.

Me detengo -mientras aquellos minutos que tenía pasaban- y pienso: "-Las Cosas que nunca tuve, son tan sencillas como irlas a buscar- Dice un Trovador".

A veces tengo palabras sin sentido, y a veces tengo sentidos... Que no tienen palabras.

Cierro los ojos y te siento tan lejos. Tan lejos que puedo posar las manos en la sombra que dibuja tu voz. Ese eco que transmite tu ausencia que dice mil palabras escondidas tras el ruido de aquellas cosas que callas.

Tenía momentos de silencio, y tenía silencios de momentos.

Tenía un árbol sin hojas.
Tenía un libro sin páginas.
Tenía un bolígrafo sin tinta.
Tenía.. Tenía.. Tenía.

Entre tanto que tenía, jamás tuve nada que fuese realmente mío.

Ya son las 4:51 a.m. Y mi tiempo sigue sin segundos. Tenía tanto que contar, y terminé por callar. Tenía sueños, metas, viajes, aventuras, risas, llantos, lagos, mares, desiertos, montañas, selvas, llanos, praderas.. Y me quedaste tu. Tu.. Mi ausencia.

Tenía tu presencia, y ahora solo tengo mi propia ausencia. ¿A dónde se fue mi vida conmigo? ¿Quién está conmigo si no estoy yo?

Es curioso, el tiempo pasa y los instantes se me acaban. Agrégale Segundos.

Doy media vuelta en mi cama y dirijo mi mirada hacia la pared. Allí tenía tu foto, mi foto, mi vida en un retrato.

-¿Dónde está mi vida?- No sé. Sólo tengo un retrato de lo que fue, de lo que tenía.
Quizás ahora todo sea mas problemático. Ya son las 5:15 a.m.

Intento volverme a dormir y solo tengo aquello que jamás tuve. Aquello que llaman Paz.
Sentí tanta tranquilidad y sosiego en ese aire que respiraba lento para guardar aquel aroma a flores primaverales, a rosas rojas, blancas, azules, verdes quizá. Sentí aquella necesidad de inhalar y llenarme de aquella fresca esencia a sueños jamás cumplidos y que sentía tan cerca de mi. Reencontré mi vida en segundos, ya la TENGO de nuevo.

Vuelvo mi cabeza hacia la almohada y le pregunto:
"Cómo has podido escuchar aquello que gritan mis pensamientos?"
Y ella me ve -Creo que me ve- y no dice nada. Todo lo calla. Igual que tu. Aprendió tanto de ti cuando estabas allí.

A veces tengo Preguntas sin Respuestas, y a veces tengo Respuestas de aquello que jamás pregunté.
Tenía un océano sin agua.
Tenía un desierto sin arena.
Tenía una nube sin vapor.
Tenía.. Tenía.. Tenía.

Son las 6:00 a.m. La Luna se esconde cada día detrás de aquellas cosas que tenía. El Sol juega al gato y el ratón con mi paciencia y mi cordura. Empieza a notarse mi locura.

Me levanto de la cama y pongo los pies al suelo. Comienza ahora mi consuelo. Siento aquella fragancia que sentí a las 5 de la mañana, quizás olor a peras, uvas o manzanas.

Y estás allí, mi Paz te encontró a ti. Estás en la mitad del salón, sonriéndole a mi corazón.

Comienza un nuevo día lleno de Paz. Aquello que no Tenía y que Ahora Encontré sin buscar.